
Pregunta: ¿Por qué no es tan difícil llegar a entender verdaderamente la vida y sus circunstancias?
No es fácil, porque el Hombre ante todo busca seguridad, alimento y cobijo. Su pensamiento constantemente está en la supervivencia, y hasta cierto punto es lógico que así sea. Y cuando ha logrado este primer paso, y se presta a revisar lo que ha sido su existencia, generalmente se siente viejo y cansado y abandona su vocación, su íntima vocación de cambio.
Esto significa empezar de nuevo en otra existencia. Y vuelve a lo mismo, nace, crece, se procura alimento, se multiplica, busca seguridad y poder. Sus íntimas ilusiones de cambio se van marchitando otra vez, envejece y antes de que pueda hacer algo nuevo, muere. Y así sucesivamente.
¿Por qué sucede este hecho de forma tan cruel? ¿Por qué se da este hecho en el Hombre, siendo el ser más inteligente y hermoso de la creación?
En realidad, el que el Hombre no acabe de comprender el verdadero significado de su existencia es debido principalmente a su actual conformación cromosómica.
Todo y habiendo debido de pasar millones de años para evolucionar hasta su estado actual, aún no goza de un equilibrado sistema mental coherentemente razonable. No dispone aún de la intuición en todas sus facetas.
Dispone, eso sí, de un brillante intelecto, de la colaboración de sus demás congéneres, pero sigue siendo algo individualista y egoísta. Quiere vivir intensamente sus años de juventud y madurez, sin pensar apenas en la trascendencia de su propio pensamiento.
El conocimiento que recibe está ajustado a sus necesidades y aspiraciones sociales. Básicamente, la sociedad en la que vive es un corsé duro e implacable que no deja sobresalir al pensamiento trascendente de forma libre y espontánea. Se le presentan muchas dificultades para que evolucione espiritualmente.
Tal vez, a vuestra sociedad, sólo le interese el trabajo, esfuerzo y sacrificio del individuo, en bien de sí misma.
En vuestra sociedad, el individuo rinde según la riqueza que genera. Sin embargo, el individuo que solamente crea riqueza espiritual, no sirve en una sociedad de consumo; en una sociedad basada en la explotación del hombre por el hombre.
Aquella sociedad que sólo mira hacia atrás como un fantasma del que quiere huir, y sólo pone su pensamiento en el futuro, pero no piensa verdaderamente en el presente, está destinada al fracaso. Porque el pasado no va a servir para nada, y el futuro no servirá para nada, si acaso no se tiene en cuenta este presente.
El proceso de cambio, como veis, es muy lento. Vuestras neuronas no os permiten pasos de gigante, tan solo pasos de hormiga. No obstante, en la actualidad este proceso avanza con rapidez imparable y, además, el ser humano también tiene quién está dispuesto a ayudarle.
Creemos que es el momento en el que vosotros debéis hacer un doble esfuerzo para uniros al Cosmos. Es evidente que el planeta tierra no puede ser diferente a otros planetas también civilizados.
Para ello es menester avanzar en el progreso de la ciencia y de la tecnología, pero también y sobretodo en el perfeccionamiento del pensamiento.



